Valores de la Escuela SANJE

Los jesuitas pusieron en marcha la Escuela San Jerónimo desde el convencimiento de que los hijos de los obreros necesitaban formarse para superar su precaria situación. En la postguerra la idea hoy generalizada de la educación como derecho universal era sólo una aspiración al alcance de unos pocos. Los estudios de Maestría y Oficialía sólo se podían cursar en la capital y la Formación Profesional, como hoy la conocemos, era inexistente. La Compañía de Jesús ofreció a través de la Escuela San Jerónimo tanto una educación básica (graduado escolar) como una formación técnica en tres áreas iniciales: mecánica, química y electricidad y electrónica, lo que fue posible en la nueva escuela de Alcantarilla. La oferta se fue ampliando al bachiller, la formación profesional en ramas administrativas y otras áreas.

San Jerónimo y Sanje lograron mucho más que ofrecer una oportunidad formativa a miles de jóvenes, lo hizo además con una pedagogía innovadora y un sistema de valores de inspiración cristiana que se tradujo en educación para todos, participación y co-responsabilización de los alumnos en su educación, un sistema solidario de becas, una gestión participativa del profesorado, los padres y el alumnado y, en definitiva, una educación en un ambiente de libertad en época de dictadura.

El precio de la matrícula de cada alumno, que incluía trasnporte y comedor, se decidía según las condiciones económicas de su familia, desde el principio de "a cada uno según su necesidad, de cada quien según su capacidad". En los años 60 y 70 los alumnos elegían democráticamente a sus delegados y su opinión era tenida en cuenta en la gestión del centro. Los padres participaron activamente y crearon comités en sus pueblos para participar en el sistema de reparto de becas de sus vecinos. Los jesuitas visitaban los pueblos en busca de jóvenes con problemas de oportunidades o de integración escolar. Los profesores impulsaban una enseñanza basada en la solidaridad, el respeto y una actitud de no cerrar los ojos ni callar ante una situación de injusticia. Proyecciones de películas y documentales, concursos académicos entre el alumnado, fiestas socioculturales con sentido crítico organizadas por los alumnos, torneos y equipos deportivos, un sistema de préstamo de libros de texto, excursiones y visitas fuera del centro y un sinfín de actividades que resultaban avanzadas en su época, dieron contenido a lo que con el tiempo se ha venido en llamar el Espíritu de Sanje.

El himno de Sanje no era el 'Cara al sol', como en la mayoría de colegios de la época, sino el 'O bella ciao', popular canción para la que se hizo una letra distinta, que hablaba de pobres y esclavos, del proletariado que se decide a luchar, de la sed de justicia y de una promesa de igualdad que había nacido en Sanje.

Por las aulas de Sanje pasaron, entre otros miles de murcianos y murcianas, José Manuel Lorca Planes (actual obispo de Cartagena), Zacarías Cerezo (pintor), Andrés Hernández Ros (primer presidente autonómico), José Coy (miembro de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas), Francisco García (ex presidente de los empresarios del metal), José Antonio Lax (director de la Oficina de Correos de Murcia), Antonio López Coll (jugador de fútbol de primera división) o Antonio Ballesta (jesuita misionero en América Latina). La nómina de profesores también fue amplia: Antonio Martínez Ovejero (político socialista), José Tornel (párroco de Los Rosales, en El Palmar), mientras que los jesuitas Manuel Cano, Rodrigo Molina y Fernando Gutiérrez Duque dirigieron San Jerónimo en sucesivas etapas.

 

Asociación de Amigos de la Escuala Sanje
Carretera de Mula km 1,5 . Alcantarilla - Murcia